Entre Ríos: ¿Elecciones unificadas o separadas?

Es la gran incógnita que enfrenta el proceso electoral en Entre Ríos para lo que se presenta como un final de ciclo político, con el Gobernador sin reelección y con el peronismo en serio riesgo de derrota. Las claves que contiene votar en 2023 junto o separado de las elecciones nacionales, mientras todos siguen esperando que el gobierno de los Fernández defina un rumbo.

La facultad de separar las elecciones provinciales de las nacionales ha sido históricamente una herramienta a la que los gobernadores han echado mano en función de sus conveniencias políticas, porque han evaluado que separarse de una gestión nacional los favorecía electoralmente.

Se supone que lo que le convine a un partido o frente electoral, perjudica a su rival. Entonces, si el gobernador Gustavo Bordet decidiera convocar a elecciones provinciales separadas de las nacionales es porque el desdoblamiento va contra los intereses de Juntos por Entre Ríos.

Pero la especulación no es tan simple de resolver, porque puede que no haya una total coincidencia en los diagnósticos de oficialistas y opositores y que unos y otros conduzcan a conclusiones contrapuestas.

En el primer cuatrimestre del año casi todo el arco político entrerriano estaba seguro que Bordet desdoblaría las elecciones, con el propósito de reducir daños marcando distancia del crítico escenario nacional.

Pero para mitad de año empezó a ganar terreno la variante de la simultaneidad electoral, aunque nunca se descartó un desdoblamiento, incluso hasta uno involuntario, para el caso de que una escalada de la crisis lleve a un adelantamiento de las elecciones nacionales.

 

Todo junto

Por la positiva, una unificación electoral en 2023 resultaría una apuesta a una eventual recuperación económica por parte del gobierno nacional, si es que al fin definiera un rumbo con el aval explícito de sus principales referentes políticos. Octubre está cuatro meses después de junio, son 120 días más para apostar a que un cambio de clima termine al menos ofreciendo perspectivas de futuro.

Por la negativa, votar en octubre respondería a una necesidad del gobernador Bordet de, ante una muy probable derrota, extender en el tiempo su poder de mando y el financiamiento nacional para la obra pública, como un premio a ese acompañamiento y si es que no cae dentro del ajuste.

En 2019, Bordet desdobló para buscar su reelección, con un gobierno nacional de Cambiemos en crisis y con el peronismo reunificado. Ahora, que ya no puede buscar otro mandato, sería lógico que buscase preservar todo lo posible su poder.

2023 no es 2019. Esta vez Bordet no va por la reelección; el gobierno nacional en crisis no es el de Mauricio Macri, sino el de Alberto Fernández; el peronismo no está unido; y JxC no lleva para la gobernación a Atilio Benedetti (una radical que ya había perdido antes y que no contaba con el apoyo de todo su partido), sino a Rogelio Frigerio, el postulante más competitivo y novedoso que ofrece la oposición entrerriana en dos décadas de peronismo.

En caso de perder con elecciones unificadas, Bordet podría responsabilizar por la derrota al  gobierno nacional. En cambio, una derrota provincial en junio lo convertiría en pato rengo antes de tiempo. A seis meses del traspaso de mando,  perdería su condición de dirigente peronista entrerriano con mejor imagen; su lapicera se quedaría sin tinta para completar en buenos términos su mandato y para anotar los nombres de las listas legislativas de octubre.

En la oposición hay quienes opinan que Bordet pretende estirar esa agonía. “Si vamos a perder, perdamos lo más lejos posible y preparemos la retirada para volver al llano opositor. Y dispongamos de más tiempo para abrir esos resguardos: reformas en organismos de control, nuevos concursos, designaciones de jueces, etc.”, analiza un dirigente radical que se pone en la piel del peronismo en el poder.

 

De manual

El manual de la especulación indica que si un gobierno nacional está mal, el gobierno provincial del mismo signo político buscará tomar distancia con un desdoblamiento electoral. Por eso es que la oposición empezó, ya en el verano, a lanzar candidatos y hacer campaña: dieron por descontado que Bordet se separará en 2023 del gobierno de los Fernández y apretaron el acelerador para llegar bien armados al cierre de listas de febrero.

Siguiendo el clásico manual, Juntos por el Cambio de Entre Ríos preferiría que hubiera elecciones simultáneas para que la campaña se nacionalice y el debate pase por la inflación y la interna del Frente de Todos. Pero, en contra del manual, el desdoblamiento electoral empezó a ser bien visto en Juntos por Entre Ríos.

A pesar de que en los últimos dos meses cayó en imagen por una sucesión de desaciertos, Javier Milei sigue representando una amenaza para convertir la polarización de los últimos años en un escenario electoral de tercios, restando votos principalmente a JxC. Pero para que eso pase en el orden provincial, el líder de los libertarios tendría que estar en la boleta. Si se desdobla, su rostro no se verá en los cuartos oscuros donde se elegirá al próximo gobernador entrerriano. En esta lógica, desdoblar es para Juntos por Entre Ríos reducir al mínimo el daño del efecto Milei.

Además, al separarse la elección provincial, Juntos por Entre Ríos evitaría que la interna nacional interfiera. El desdoblamiento liberaría a los precandidatos a gobernador de tener que definirse en la interna nacional de JxC y, con ello, provocar divisiones en sus propias filas. Particularmente, le evitaría un dolor de cabeza a Frigerio, que se preservaría de la feroz interna que hay en el PRO por la presidencia de la Nación.

De la evolución de estos factores, combinados con el principal, el freno a la inflación, dependerá la decisión de votar en junio o en octubre, separado o junto a la Nación. Aunque el Gobernador tiene tiempo hasta diciembre para convocar a elecciones separadas de las nacionales, la evaluación política sobre la conveniencia de un desdoblamiento debería estar resuelta antes del Mundial de Fútbol, que en noviembre marcará el final del año para la actividad proselitista.

Fuente: Página Política

Redaccion-Uno

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