Alberto Fernández: “Hay empresarios que ganan demasiado y hacen padecer a la gente”

En la intimidad de la Quinta de Olivos, el Presidente Alberto Fernández asegura en una entrevista publicada en el diario Página/12 que son más importantes los problemas económicos y la situación mundial que se vive por el contexto de la guerra y la pandemia, que las internas en el Frente de Todos. “Mi mayor preocupación es ser una voz en el hemisferio sur que sea escuchada en todo el mundo y que diga: ‘paren esto, porque el mundo no lo aguanta’. En este contexto las discusiones internas no pesan nada”, dice. Fernández considera que el peronismo se va a mantener unido para 2023, pero insiste con la necesidad de hacer una gran PASO, en la que él se vería como uno de los posibles candidatos. Cuando se le pregunta sobre su relación con la vicepresidenta, el mandatario prefiere no profundizar en el tema y destacar que ambos tienen roles institucionales claros.

Alberto Fernández no niega el malestar social que genera la inflación, y sobre todo su impacto sobre los alimentos. Asegura que enfrenta una dirigencia empresaria “desacoplada” de los problemas de la población, que “no necesita subir los precios del modo en que lo hacen”. Y ante los cuales, tanto la búsqueda del consenso como la aplicación de la Ley de Abastecimiento, resultaron insuficientes para modificar esas conductas. “Hay empresarios que ganan demasiado y eso hace que la gente padezca”, concluye.

El Presidente de la Nación considera que es necesario “repensar la estructura del sector alimentario”, y señala que “en su momento descarté entrar en Vicentin, pero ahora se abre un nuevo escenario y es posible. Tener una empresa del Estado que ordene el sector, como lo es YPF (en hidrocarburos y combustibles) no es un tema menor”.

-¿El Frente de Todos va a llegar unido a las elecciones de 2023?

-Yo aprendí que cuando nos dividimos gana Macri y no pienso hacer nada para romper. Sin embargo, creo nos debemos dar un gran debate porque el mundo de hoy no es el de hace diez años. La crisis pospandemia sumada a la crisis posguerra, va a dar un sistema global diferente. Quiero que hablemos de esas cuestiones en un debate franco. Tengo muchas ganas de hacerlo y para eso todos tenemos que tener derecho a opinar, a debatir y a postularnos.

-¿Usted piensa postularse en esa interna?

-Sinceramente estoy más preocupado en todos los problemas económicos que por postularme, pero no escapo a eso. Lo primero que quiero es que triunfemos para que no vuelva Macri.

-¿Qué considera que tiene que hacer el peronismo para poder ganar las elecciones del año que viene?

-Tenemos todo para ofrecerle al mundo en este contexto y oportunidades muy importantes. Lo único que tenemos que hacer es ordenarnos. No podemos convivir ni con esta inflación, ni con este déficit fiscal. Y hay que hablarlo porque el déficit fiscal no es un problema de derecha o de izquierda, es un problema de números. Hay momentos en donde tenés que caer en el déficit fiscal y es virtuoso, pero hay momentos donde tenés que salir para que la economía avance.

-Más allá de la pandemia y de la guerra ¿Qué autocrítica hacen como espacio para que las personas sigan apostando a proyectos como el de Mauricio Macri, estando los resultados de su gestión tan cercanos en el tiempo?

-Tengo la impresión de que es muy fácil sembrar desánimo en una sociedad que ha vivido una pandemia como esta. Ellos cuentan con medios de comunicación que son absolutamente afines que todos los días inventan, dicen una cosa nueva y construyen teorías. Hasta el día de hoy no entiendo por qué no pudimos hacer una reforma a la justicia federal. Pero han logrado imponer la idea de que esa reforma a la justicia federal “es para la impunidad de Cristina”. Y no tiene nada que ver con Cristina. Tampoco entiendo por qué no podemos hablar de la Corte Suprema, que no está funcionando bien. ¿Cómo pueden decir que quiero cambiar la Corte Suprema “para manipular juicios”?

-¿Cómo se hace en este tiempo que queda hasta las elecciones para revertir el desánimo social que existe?

-Lo vamos a revertir porque la gente va a ver que la Argentina está creciendo y que lo que decíamos nosotros era cierto. Es falso que manejamos mal la pandemia, es falso que íbamos a ir para atrás con la economía, no era cierto que el acuerdo con el Fondo significaba ajuste. Ellos (por la oposición) fueron los que inventaron causas y usaron a los jueces. Nosotros no hicimos nada de eso. El primer día que llegué dije: voy a limpiar los sótanos de la democracia. Y Cristina Caamaño lo hizo en la AFI.

-¿La gente va a ponderar esas cuestiones a la hora de ir a votar?

-Espero que en algún momento lo pondere. Hay muchas cosas que ponderan. A mí me pueden dar vuelta una y mil veces y no van a encontrar un centavo o una cuenta mía en el exterior. No van a encontrar ninguna mentira.

-¿No va a pesar más el tema del precio de los alimentos y de la inflación?

-Si, también, por eso estoy trabajando. Y por eso soy honesto y digo que el problema existe, no me hago el distraído y asumo la realidad. El INDEC dice lo que dice, lo asumo y trabajo todos los días para resolver eso en un escenario de enorme complejidad y en un escenario interno donde son pocos los que solidariamente dicen: ‘vamos a ayudar a arreglar las cosas’. Como peronista que soy, considero que nadie se realiza en una comunidad que no se realizan todos. Y ellos apuntan a lograr que la sociedad argentina no se realice.

-¿Con quién cuenta para dar esa pelea? Con los grandes empresarios obviamente no, ya lo vimos en los discursos de AEA.

-Escucho gente que lo entiende. Algunas son multinacionales que tienen que lidiar también con sus corporaciones globales, también todas las pymes están absolutamente de acuerdo y los sectores sindicales. Sería muy injusto si no dijera que la CGT acompaña a pleno y sería muy injusto si no dijera que la misma UIA, en muchos de sus componentes, acompaña este proyecto. También hay muchos empresarios que no nos quieren porque ideológicamente, y por una cuestión de clase, no pueden sentirse peronistas. Prefieren votar a los que finalmente los cuelgan.

El Presidente Alberto Fernández respondió sobre la interna, la inflación y las mentiras mediáticas.

Los planes sociales
-La semana pasada hubo varias movilizaciones al ministerio de Desarrollo Social pidiendo más planes sociales. ¿Qué piensa hacer el gobierno con ese tema?

-En primer lugar, el problema es que los planes sociales no se conviertan en una caja de la política, que es una situación que parece darse en algunos casos. En segundo lugar, nuestro objetivo es que haya cada vez menos planes y más trabajo formal porque el trabajador en la economía popular pierde todos los derechos laborales por los que el peronismo tanto luchó. Hay que entender también que hay una economía popular que ha llegado para quedarse y entonces desde el Estado hay que formalizar ese sector. Tiene que haber alguien pensando específicamente en ese grupo social, porque no es un número chico de argentinos.

-¿Piensa avanzar en la creación del Ministerio de la Economía Popular, como se había anunciado?

-No sé si es un Ministerio, una Secretaría o un Instituto, lo que sí sé es que necesitamos alguien que piense solo en eso y creo que el estado debe institucionalizarlo. En campaña dije que tenía que haber un ministerio de la Mujer porque no alcanzaba con una secretaría. También dije que era necesario crear el ministerio de la Vivienda y la verdad es que hice bien porque durante los cuatro años de Macri se hicieron 16 mil viviendas y nosotros en dos años llevamos 45 mil entregadas. Podría ser una opción.

-¿Qué piensan hacer para que los planes no financien a la política?

-En eso está trabajando el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta. Ha recibido un montón de denuncias de personas que dicen que se quedan con una parte de su asignación y eso no está bien. Tiene que terminar.

Alberto Fernández: “Hay un empresariado que se desentiende de la situación de la gente”.

Renta Inesperada
-La guerra y la pandemia generaron muchos problemas, pero también hay sectores que se vieron profundamente beneficiados. Puntualmente, ¿qué medidas van a tomar para redistribuir esa riqueza?

-Este año tomamos dos o tres medidas muy claras de redistribución. Aumentamos la tarjeta alimentar, dimos bonos a los sectores más postergados y dejamos abiertas las paritarias para que los sueldos le ganen a la inflación. Todas estas son medidas redistributivas. Ahora, sumamos la renta inesperada. En el discurso inaugural en la Cumbre de las Américas, Biden dio un discurso muy keynesiano, donde dijo que está probado que el derrame no existe y el Estado tiene que tomar otras medidas. Fue muy impactante escuchar eso de boca de un presidente de Estados Unidos. Después, en el almuerzo del último día, volvió a tocar el tema y yo le comenté que acababa de mandar ese proyecto.

-Estuvo con el presidente del bloque en Diputados, Germán Martínez, la semana pasada. ¿Cómo ven la discusión de ese proyecto en el Congreso?

-Ahí vamos a poder ver quién se para de cada lado. Ese dinero va a servir para que las provincias puedan desarrollarse mejor y podrá usarse para ayudar a los que quedan más postergados, para emprendimientos de alimentos o para grandes proyectos productivos en cada provincia. En ese debate vamos a saber quiénes apuestan a eso y quienes apuestan a la concentración de la riqueza.

La reforma de la Corte
-En el Senado hay un proyecto que consensuó con los gobernadores para la ampliación de la Corte Suprema. ¿Cómo sería la conformación de esos 25 miembros?

-Preparamos un proyecto para la federalizaría la Corte. Hoy el Presidente de la Nación selecciona sus miembros y los somete al acuerdo del Senado. En el primer gobierno de Néstor Kirchner, él se autolimitó y dijo que los candidatos que iba a proponer tenían que pasar previamente por una audiencia pública para que la gente pueda hacer objeciones. Yo también creo que la conformación de la Corte no puede ser solo potestad del Presidente, y que lo ideal sería que cada provincia tenga un miembro. Con esta ley habría 24 más uno por Nación. Es un modo de federalizar y de restringir la potestad del Poder Ejecutivo.

-¿Cree que el proyecto va a avanzar en el Congreso?

-Me encantaría porque está claro que la Corte no funciona. Funciona para ir corporativamente en auxilio de los camaristas Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia o para ir corporativamente en auxilio de del presidente de la Corte, Horacio Rosatti, para que se pueda adueñar del Consejo de la Magistratura.

-¿Va a poder cambiar algo de ese funcionamiento antes de 2023?

-Yo no lo quiero cambiar, quiero que la Argentina lo cambie. No quiero nombrar jueces, amigos, quiero a los mejores jueces, a los jueces probos.

-¿Van a proponer a una persona para que ocupe el lugar del quinto miembro de la Corte que dejó libre Elena Highton de Nolasco?

-Primero hay que conseguir los dos tercios de los votos en el Congreso.

La bilateral con Biden

Tras su participación en la Cumbre de las Américas -en donde tuvo un rol central por su discurso como titular pro tempore de la Celac- el Presidente Alberto Fernández se prepara para asistir a la reunión bilateral con el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, que está fijada para el 25 de julio en la ciudad de Washington.

-¿Qué temas llevará a ese encuentro con Biden?

-Va a ser una buena oportunidad para hablar personalmente de manera más franca. Será central para poder hablar de la guerra, aunque algo de ese tema ya conversé durante la cumbre de las Américas. Le manifesté mi preocupación y le pedí que entienda que tiene que terminar con los bloqueos en América Latina. Cuba está bloqueada desde los años de la Guerra Fría, una guerra que ya no existe y se lee en los libros de historia. A Venezuela también la han hecho padecer e incluso ahora nos enteramos que un secretario de Defensa del expresidente estadounidense, Donald Trump, cuenta que quisieron hasta invadirla militarmente.

-¿Esos son los temas que le va a plantear?

-Sí. Siento que a Estados Unidos le cuesta mucho entender América Latina. Eso fue así históricamente. El expresidente estadounidense, Barack Obama, dio un paso importante cuando abrió las embajadas en Cuba y en Washington de los países de Estados Unidos y de Cuba. En ese momento tuvo mucho que ver el Papa, pero también Biden, que era su vicepresidente. Por eso lamento mucho el retroceso que hubo. Mi discurso en la cumbre trató de llamar la atención sobre esas cosas.

El avión venezolano-iraní

El Presidente Alberto Fernández opinó en diálogo con el diario Página/12 sobre el caso del avión venezolano- iraní, uno de los temas centrales en la agenda mediática y de la oposición durante los últimos días. Consideró que el avión no abandona el país porque las empresas no quieren cargarle nafta y que el objetivo del vuelo era “traer cargamento para una empresa argentina”.

-¿Qué sucedió con el avión venezolano iraní y cómo sigue la situación?

-Es un hecho muy simple. Hay sanciones económicas a las empresas que le carguen nafta a ese avión y por eso el avión no se va. El juez ha rechazado un hábeas corpus diciendo que no puede hacer lugar a eso porque no hay ninguna restricción a la libertad de ninguno de los tripulantes. Nadie los está requiriendo en el mundo. El juez usa ese argumento y termina diciendo: si alguien le pone nafta, que se vaya. Eso es todo. Pasa que después viene la política miserable de siempre y le hace creer a los argentinos que tenemos un “pacto venezolano iraní”. Pero ya salió Israel a hablar del asunto y dijo que no pasa nada. También una nota de Paraguay en el mismo sentido. Se trata de un avión que aterrizó trayendo un cargamento para una empresa argentina.

Alberto Fernández: “El Banco Nación es un acreedor privilegiado y puede ser determinante de la quiebra o de la continuidad. Ahora, si somos garantes de la continuidad, entonces pondremos las condiciones para que sea posible”.

“Ahora hay otro escenario para Vicentin”

Alberto Fernández opina que “hay otro escenario” hoy en el caso Vicentin que propicia el ingreso del Estado, que no estaba en 2020. La necesidad de intervenir para “cambiar las lógicas oligopólicas” en los mercados de alimentos.

La inflación enfrenta al gobierno con una cúpula empresarial que no responde a su convocatoria al consenso para atenuar los aumentos de precios y las prácticas monopólicas. Pero también enfrenta al gobierno con una población desencantada que siente que “no se hace nada” contra los abusos empresarios. “Hacemos mucho, pero se siembra un desánimo impresionante, con prédicas muy dañinas”, responde Alberto Fernández, quien en la entrevista con Página/12 señaló que “es necesario repensar la estructura del sector alimentario”, alternativa para lo cual considera que “tener una empresa del Estado que ordene el sector, como YPF” en hidrocarburos y combustibles, no es un tema menor para lograrlo. “Creo que ahora en Vicentin se abre un nuevo escenario, que en 2020 no teníamos, y se da la posibilidad de una intervención que en aquel momento descarté”.

-En el aniversario de la Asociación de Empresarios Argentinos (AEA), hubo expresiones de rechazo a las políticas del gobierno, que no fueron solamente los desagradables dichos de un empresario de supermercados sobre la remarcación de precios como respuesta a la inflación. ¿Considera posible un compromiso de esos sectores?

-Tengo la impresión de que hay un sector del empresariado argentino que no tiene ningún criterio de solidaridad con la comunidad donde se desarrolla. Y esto es muy grave. Porque no es una burguesía nacional que ata su suerte al lugar donde se desarrolla. Siento que hay una parte de ese empresariado que está desacoplado. Y expresiones como la de Federico Braun, que indignan, molestan, dañan, son una expresión franca de lo que ellos hacen. Son empresas que han tenido resultados extraordinarios en los últimos años. Y que no necesitan subir los precios del modo que lo suben para ganar. Sin embargo, lo hacen. Ahí empieza la segunda discusión: qué hace el Estado para parar eso. Es una cosa muy compleja pararlo. Alguien de Arcor me decía, hace pocos días, que sus productos llegan a 400 mil bocas de expendio. ¿Cómo hacemos para controlar eso? Es muy difícil fijar un precio único sobre un producto. Tenemos, además, que adicionalmente se han desatado los precios en todo el mundo por efecto de la guerra. Y lo que nosotros tendríamos que hacer es un llamado al conjunto social a hacer el esfuerzo de detener esto. Hay que buscar la manera de que todos nos comprometamos a implementar un mecanismo de excepción que nos permita sortear este momento.

-El problema es que el diálogo parecería no funcionar con estos sectores…

-Yo veo que el diálogo no funciona, pero los sistemas de fijación de precios tampoco funcionan. Las dos cosas son ciertas. En la Argentina hay dos presidentes que aplicaron la Ley de Abastecimiento: Perón y yo. He aplicado multas a diestra y siniestra, y no pararon los aumentos. El mecanismo tiene que ser buscar el consenso. Estamos en una guerra, ellos están ganando demasiado y eso le hace padecer a la gente. No pretendo que pierdan, pero pongamos un límite a su utilidad, vendiendo el producto a un precio acorde con que el consumidor final no pierda tanto. Esto es algo que parece imposible en Argentina, porque se ha difundido cierta cultura del individualismo donde se dice: es mi tiempo, es mi oportunidad. Yo la aprovecho.

-Pero hay un malestar social porque lo que se interpreta es que “el gobierno no está haciendo nada” con este tema.

-El gobierno está haciendo mucho. Lo que pasa es que las herramientas no alcanzan. Y además, seamos francos, los Precios Cuidados siguen funcionando hasta el día de hoy. Pero hay un problema estructural en Argentina, que se ha desarrollado a lo largo de los años. No es una cuestión de hoy. Que en Argentina haya una gran empresa láctea, que concentra muchísimo el mercado lácteo, es la consecuencia de que hubo una época en que se cerraron 27 mil tambos en Argentina. El resultado es la concentración. Y que la leche se traslade irracionalmente cientos de kilómetros desde donde se produce, hasta donde se pasteuriza y luego hasta donde se consume, es irracional. Lo que tendríamos que estar trabajando, y lo estamos intentando, es en un proceso que empiece a romper esas lógicas oligopólicas.

-Se plantea la opción de un nuevo modelo de producción?

-Lo hemos hablado mucho, y yo estoy convencido que, si Argentina no cambia estructuralmente, este problema lo vamos a seguir repitiendo cíclicamente. Por esta cultura del individualismo y de la ganancia personal. Y si la oferta se restringe a pocos, quedamos en manos de ellos. Ahora, no por justificarme, sino por poner el tema en contexto, es muy difícil hacer eso con dos años de pandemia y una guerra como la que se desató que afecta precisamente el mundo de los alimentos. Muy difícil. Yo, lo que siento es que tenemos que empezar a hacerlo.

-Sería posible pensar en una empresa pública de alimentos?

-A mí me parece que la Argentina tiene que repensar su estructura en materia alimentaria, así como en el tema de comercialización de cereales. Les doy un ejemplo: el gas en boca de pozo lo estamos pagando 3,40 U$S (el millón de BTU), y en Estados Unidos está a 6,50. Eso es el resultado, en gran medida, de que esté YPF en manos del Estado. Una empresa testigo que te ordene el mercado no es algo menor. Ahora, nosotros en materia alimenticia tenemos que hacer algo que nos permita de algún modo intervenir para ordenar estas cosas. No se trata de la Junta Nacional de Granos, sino de buscar más herramientas. En su momento, la alternativa Vicentin la descarté. En ese momento, dije lo descarto, porque era hacerles un favor a los acreedores, no a la Argentina. En el escenario actual, en el que la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe ha intervenido (pidió el expediente de la convocatoria y suspendió todo el proceso) y se podría dar la posibilidad de cramdown (propuesta de solución de la deuda hecha por los acreedores principales, en este caso el Banco Nación), yo dije estudiémoslo porque es posible. Lo que no es posible es esta lógica de “expropiemos empresas de cualquier modo” porque después se paga lo que no corresponde. Y yo no quiero hacer eso. El Banco Nación es un acreedor privilegiado y puede ser determinante de la quiebra o de la continuidad. Ahora, si somos garantes de la continuidad, entonces pondremos las condiciones para que sea posible.

-Es una decisión política tomada la de avanzar en esa alternativa?

-La decisión que tuve el primer día. Cuando me metí, en 2020, con la intervención, pero con mucha interferencia del juez de la convocatoria. Entonces vi que podía obligar a los argentinos a pagar una deuda cuantiosa, que no era razonable. Por eso retrocedí. Retrocedí de la estatización, pero seguimos trabajando la alternativa del cramdown y ahora hay un escenario donde, tal vez, podamos hacer algo. No digo que esté seguro, pero sí que tenemos un escenario más favorable que aquél. El problema es que a Vicentin lo convierten en un problema ideológico. Y no es un problema ideológico, es un problema de oportunidad. Yo estoy convencido de que lo que nosotros tenemos que garantizar es terminar con estos oligopolios, monopolios, y cuando estos sistemas existen, como el caso de las 7 u 8 cerealeras que existen en Argentina, si el Estado tuviera una cerealera que exporta, tendríamos posibilidades de intervención en favor del mercado, en favor de los argentinos. Pero eso no hay que hacerlo de cualquier modo.

Redaccion-Uno

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