Una encuesta nacional indica que casi un 70% de las personas considera que el preacuerdo con el Fondo Monetario Internacional es favorable para el país. Si bien la mayoría de los encuestados no está enterado de los detalles, el 63.7% sostiene que hay que pagar la deuda que generó el gobierno de Mauricio Macri. El sondeo muestra que tras el anuncio, se detuvo la caída de la imagen del presidente Alberto Fernández. Sin embargo, las expectativas económicas son negativas por la inflación.

Se trata de una encuesta realizada por Rouvier y Asociados en los primeros días de febrero tras el anuncio del entendimiento con el FMI. Entre los consultados, un 69.2% de personas que cree que el acuerdo es favorable para el país y un 21.7% que no lo es.

El director de la consultora, Ricardo Rouvier, considera que las opiniones están fundadas en el sentido común: hay una deuda y las deudas se pagan. “Más allá de la simpatía o antipatía que puede despertar el FMI, el logro del preacuerdo puso para la población una noticia que cerraba el afán del Gobierno por lograrlo. Y el resultado positivo tiene que ver con que finalmente se ha logrado. Habrá que ver cómo sigue. La historia sigue y va caminando por un sendero muy angosto”, le dijo a Tiempo.

Respecto del pago, el 63.2% está de acuerdo con que se liquide la deuda contraída durante el gobierno de Macri y un 26.7% en desacuerdo. Según los números, la posibilidad de un ajuste futuro no parece preocupar a las personas consultadas. “Hoy en día el ajuste todavía no cayó en la actualización tarifaria. Cuando caiga la actualización, indudablemente ese es un tipo de ajuste, pero el ajuste que vive la gente todos los días tiene que ver con la inflación y la relación con los ingresos”, analizó Rouvier.

El estudio también indaga en la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia de la Cámara de Diputados, con la que un 68,5% está en desacuerdo. Hay un 19.5% que acompaña la decisión y un 12% que no opina. Para Rouvier aquí también entra el sentido común. “Máximo Kirchner tiene una opinión y es negativa respecto del futuro, lo que viene no va a ser un lecho de rosas. Pero acá se aplica el sentido común, es como si Máximo estuviera jugando un partido de fútbol, se levanta y se va de la cancha. Una sobreponderación de su ética personal, que es comprensible -él no quiere apoyar algo con lo que no está de acuerdo-. Pero no hay que olvidar que en política, como se dice habitualmente, se comen sapos. Pichetto y Rossi tuvieron que conducir los bloques comiendo sapos”, explicó.

En cuanto al origen de la deuda y las implicancias para el país, varias encuestas demuestran que hay un gran desconocimiento en la población. Un estudio de Analogías que publicó Tiempque indaga sobre quién tomó la deuda, muestra que la responsabilidad recae en porcentajes similares tanto para el gobierno de Mauricio Macri como el del presidente Fernández. Y casi un 20% dice no saber sobre la cuestión.

Algo parecido demuestra un estudio de Trespuntozero, que indica que el 44.1% cree que la deuda es culpa del gobierno de Macri y el 43,4% que es una consecuencia de la presidencia de Cristina Kirchner.

Con respecto a la valoración del gobierno, la medición muestra que la curva descendente de la imagen de Alberto Fernández, se detuvo. “El preacuerdo fue vivido como un logro por parte del Gobierno, algo que buscaba y que alcanzó. Además, hay que sumarle los viajes que realizó el presidente a dos países importantes. Esto ha sido visto de forma positiva como una necesidad de apertura de la economía nacional y de inversiones extranjeras. A esto hay que sumarle la política del Previaje que ha sido bien considerada. Todo esto ha generado una detención de la caída y un mejoramiento relativo en su imagen. Ha recuperado centralidad, protagonismo y le ha resultado beneficioso”, detalló Rouvier.