El represor Marino González fue condenado por robo de bebés

El represor Marino Héctor González ha sido condenado. Trece años de prisión que se suman a otras dos perpetuas que ya tenía. Pero persiste un vacío que no alcanza a llenar la verdad jurídica: tres juicios no han hallado la respuesta a la pregunta sobre dónde está el hermano de Sabrina Gullino, el hijo de Raquel Negro y Tucho Valenzuela.

El Tribunal Oral Federal de Paraná, con una integración ad-hoc, le impuso a González una pena de trece años de prisión por la sustracción y sustitución de identidad de los bebés nacidos en marzo de 1978, aunque mantuvo las condiciones de arresto domiciliario y ordenó la realización de un informe pericial para conocer el estado de salud del represor condenado.

Habrá que esperar una semana para conocer los fundamentos de un fallo unánime respecto de la condena, aunque con matices, entre los jueces Noemí Berros, José María Escobar Cello y Jorge Sebastián Gallino.

La patota de Marino

González integró la patota que secuestró a Raquel Negro y Tucho Valenzuela, formaba parte de un aparato de poder que controlaba la vida y la muerte en los centros clandestinos de detención de Rosario e impartió las órdenes para el traslado de la mujer y su custodia hasta que dio a luz en el Hospital Militar de Paraná.

Había sido condenado por el homicidio de los presos políticos que estaban ilegalmente detenidos en el circuito represivo de Rosario. Una de las víctimas era Raquel Negro, pero en 2011 se fue absuelto en el juicio por el robo de los mellizos nacidos en cautiverio realizado en Paraná, una sentencia que fue dejada sin efecto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el año 2018.

En aquel juicio resultaron condenados Pascual Guerrieri, Jorge Alberto Fariña, Juan Daniel Amelong, Dionisio Salvador Pagano, todos integrantes de la patota del destacamento de inteligencia de Rosario; y el médico Juan Antonio Zaccaría, ex jefe de terapia intensiva del Hospital Militar de Paraná.

El rol de Marino González fue determinante porque formó parte de la patota que secuestró a Raquel Negro y Tucho Valenzuela, el 2 de enero de 1978 en Mar del Plata, y fue señalado por otro represor como el encargado de haber organizado la internación de la mujer en el Hospital Militar de Paraná, haciéndola pasar como una sobrina del dictador Leopoldo Fortunato Galtieri.

“No sé quién ordenó el traslado de Raquel Negro a Paraná; supongo que fue ‘la cúpula de arriba’, Galtieri, (Luciano) Jáuregui o el mismo Guerrieri, pero quien se encargó de todos los trámites, de organizar las guardias, fue Marino González”, declaró el arrepentido Eduardo Costanzo, que también integraba el grupo de tareas. Dijo que González se había encargado de todos los trámites de su traslado al Hospital Militar de Paraná, que fue quien organizó las guardias con un oficial de inteligencia llamado Paúl Alberto Navone y que era quien disponía sobre las medidas para custodiar a Raquel Negro mientras estaba internada. ¿Por qué en Paraná? Porque era el único hospital militar que estaba bajo la jurisdicción del Segundo Cuerpo de Ejército.

Navone era un oficial de inteligencia que se suicidó de un disparo cuando debía prestar declaración en la causa. Su participación, sin embargo, fue reconocida por su hijo en una entrevista periodística en la que ratificó los dichos de Costanzo.

Marino González dijo no tener apodos, pero en los centros clandestinos de detención de la dictadura se hacía llamar Pepe. Así los mencionaron varios detenidos políticos y también Costanzo. Por esos años, era jefe de una sección de “actividades especiales de inteligencia” y su tarea consistía en buscar informaciones sobre distintas personas, es decir, pertenecía a una estructura especialmente montada para detectar y aniquilar a militantes montoneros en Rosario y alrededores. Ese grupo, al que Guerrieri, que era segundo jefe del destacamento, reconoció como “mi gente”, fue el que organizó el traslado de Raquel Negro para que tuviese un parto clandestino en Paraná.

En su alegato, el fiscal general José Ignacio Candioti aseguró que “González formaba parte de un aparato de poder, podía dictar órdenes y, como integrante del destacamento de inteligencia, tenía poder sobre los centros clandestinos y sobre la vida y la muerte de las personas” y agregó que el represor “dio las órdenes para el traslado de Raquel Negro, que estuviera en el Hospital Militar, el parto y que posteriormente se suprimieran los estados civiles de los mellizos”.

Sustracción y sustitución de identidad

Como se dijo, Raquel Negro y Tucho Valenzuela fueron secuestrados el 2 de enero de 1978 en Mar del Plata y trasladados a la Quinta de Funes. Con ellos estaba Sebastián, el hijo de Raquel, que además estaba embarazada de siete meses.

El parto en Paraná se habría producido el 3 de marzo, fue atendido por médicos que no pertenecían al Hospital Militar y tras el alumbramiento del varón, la madre lo arropó durante unos instantes hasta que unos hombres se lo llevaron; luego nació la nena. Pero enseguida los mellizos fueron internados como NN en la sala de terapia intensiva, porque supuestamente presentaban problemas respiratorios y cardíacos, y luego derivados al Instituto Privado de Pediatría (IPP), adonde la nena ingresó el 4 de marzo y el varón el 10 de marzo, desconociéndose dónde estuvo en esos días. Ambos egresaron el 27 de marzo. La nena fue dejada esa misma noche en el Hogar del Huérfano por Amelong y Pagano y luego dada en adopción legal. Sabrina Gullino recuperó su identidad en diciembre de 2008. El varón continúa desaparecido.

En todos estos años, los represores sostuvieron la versión de que el varón había fallecido e inclusive así lo manifestaron también los médicos que los atendieron en el Hospital Militar. Pero las enfermeras dicen haberlos atendido a ambos, y en los libros del instituto privado se consignó que ambos habían sido dados de alta la misma fecha.

Fuente: Página Judicial

Redaccion-Uno

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