Yeruá, turismo de encuentro con la naturaleza y su historia, la de todos los días y de la otra
05/04/2021

Postales del Circuito Artigas

Yeruá, turismo de encuentro con la naturaleza y su historia, la de todos los días y de la otra

Torta frita y al rescoldo, pan casero, queso, dulce y pasta frola, mate cosido y café…allí sobre el lecho de piedra de un arroyo Yeruá en bajante que dejaba escuchar el raspe del agua en la piedra que lleva nuestras voces en esa tarde de otoño; entusiastas y asombradas alrededor de un fogón encendido de humos y aromas con leñita de monte.


Por Raúl Darío Combis  (excursionista de Federación)

Acogedor remate de la caminata que duró un par de horas, ya por el ripio o por senderos de campo y monte; ahora los organizadores nos invitaban a compartir el desayuno fundidos en ese paisaje. No faltaba el relato histórico era el plus que le ponían los guías tanto que uno ahora asociaba éstas historias con el lugar, estaba claro, fue allí donde ocurrió y ocurría y de pronto podían aparecer vaquéanos y lanceras de Artigas dispuestas a bandear el arroyo en sus caballos con parque, armas y banderas.

Luego de la inspección de las piedras de la barranca de gran estatura, de pronto nos encontramos buscando la desembocadura del arroyo en su encuentro con el río Uruguay.

Dejamos ahora atrás la cueva del tigre.

No pude menos que soltar algunos pájaros del pensamiento en esa etapa con bastantes obstáculos de bordear el arroyo por abajo, pensar qué bueno, qué fuerte allí el concepto de patria, más allá del nombre de ella y más acá en éste lugar que fue testigo, teatro, por construir la consigna la tierra es para el que la trabaja; que nos comprenda a todos, ni hablar a nuestros hijos. Aquí hay un destaque especial de los guías que nos enseñan a cruzar cachueras, correderas de aguas y pisar el barro con las huellas del ganado que criaron los ingleses, como a distinguir la piedra mora de la otra, y de reconocer las hierbas que la pacha fue sembrando en todo el Circuito Artigas…un nombre para no olvidar. Justo ahí sin birras, ni murmullos de celulares, ni equipos de alta potencia, ni locutores, nada de eso solo proponernos una tarde distinta y mas ayudarnos a caminar y poder hablar al natural. 

Así llegamos a la boca del Yeruá y nos saluda el Uruguay, el río y el país hermano con presencia de altas, las más altas barrancas del mirador que fuera del campamento de los revolucionarios al otro lado del río, allí está en lo alto de la columna centenaria que los anuncia con un sol que alumbra desde Argentina claritamente como para que no dejemos de asombrarnos.

Los caminantes nos juntamos alrededor de la bandera del Congreso de los Pueblos Libres como diciendo misión cumplida.

Es la hora en la que ya somos todos conocidos en la experiencia de Puerto Yeruá, monte adentro sentados sobre un tapiz de hojas secas, con carne y batatas asadas y rico pan casero; para algunos la posibilidad de enumerar la magnitud de la travesía y darse cuenta que fuimos verdaderos actores de la misma. Como parte del servicio se hizo el regreso en una trafic contratada por los organizadores que nos llevó hasta el punto de partida, La Montonera.

Hasta la próxima.

 


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